Este año empezó desapareciendo a seres queridos y admirados. El primero fue Félix Grande. En cuanto me enteré llamé a Paco de Lucía, a quien había conocido hacía muchos años en el apartamentico madrileño de Félix. Pero a los pocos días llegó el batacazo del mismísimo Paco, y ahí empecé a preguntarme qué rayos estaba sucediendo. Algo como una respuesta siguió llegándome, implacable, después con el Gabo, con Santi, con Formell…
También hubo decesos menos célebres, aunque no menos dolorosos, y se me ocurrió una idea inútil, con una pizca de verdad: se está acabando el Siglo XX.